Chile recibirá el próximo 4 de octubre a una de las violinistas más destacadas de la nueva generación. La española María Dueñas se presentará junto a la prestigiosa Camerata Salzburg, ofreciendo un programa integrado por obras de Wolfgang Amadeus Mozart, Felix Mendelssohn y Ludwig van Beethoven, bajo la dirección del violinista Gregory Ahss, concertino y director artístico del conjunto.
Con apenas poco más de veinte años, María Dueñas se ha consolidado como una de las intérpretes más relevantes del panorama internacional. Ganadora de importantes concursos, entre ellos el Menuhin Competition, ha actuado junto a algunas de las principales orquestas del mundo y es reconocida por una combinación poco común de brillantez técnica, madurez interpretativa y una profunda comprensión del repertorio.
La acompañará la Camerata Salzburg, una de las agrupaciones de cámara más prestigiosas de Europa. Fundada en 1952 en la ciudad natal de Mozart, la orquesta es reconocida internacionalmente por su refinado sonido, su estrecha relación con el repertorio clásico y por mantener la tradición de interpretar muchas de sus presentaciones bajo el liderazgo de su concertino, sin un director de podio convencional.
El programa comenzará con la Obertura de Las bodas de Fígaro, K. 492, una de las páginas orquestales más célebres de Wolfgang Amadeus Mozart. Escrita para su ópera bufa estrenada en 1786, esta brillante obertura destaca por su energía, elegancia y vitalidad, convirtiéndose en una de las introducciones más reconocidas del repertorio operístico.
A continuación, María Dueñas interpretará el Concierto para violín en mi menor, Op. 64, de Felix Mendelssohn, una de las obras fundamentales de la literatura para violín. Considerado por muchos violinistas como la puerta de entrada al gran repertorio romántico, este concierto combina lirismo, virtuosismo y una escritura profundamente musical que continúa cautivando tanto a intérpretes como al público desde su estreno en 1845.
La velada concluirá con la Sinfonía n.º 2 en re mayor, Op. 36, de Ludwig van Beethoven. Aunque menos interpretada que algunas de sus sinfonías posteriores, esta obra marca un importante paso en la evolución del compositor, conservando la elegancia heredada de Haydn y Mozart mientras anticipa el lenguaje más poderoso y personal que caracterizaría sus creaciones futuras.
La presentación promete reunir a una de las grandes solistas de la actualidad con una de las orquestas de cámara más prestigiosas de Europa, en un programa que recorre tres de las obras más representativas del período clásico y romántico.